Pelikan

El origen de la marca tuvo lugar cuando Gunther Wagner fue despedido de un negocio familiar, dedicado a la fabricación de pinturas, donde había trabajado como químico durante ocho años.

El ambicioso Wagner decidió montar su propio negocio. Para identificarlo eligió como logotipo un antiguo símbolo de la edad media, un pelícano alimentando cuatro polluelos en su nido. El símbolo, registrado en 1871, es una de las marcas más antiguas de Alemania.

En esa época, la demanda de productos para oficina estaba aumentando considerablemente, y la empresa se dedicaba a fabricar una gran variedad de tintas, aunque también cintas, almohadillas para sellos, pegamento y papel carbón.

Ampliando fronteras

Una vez consolidados en Alemania, con una delegación en Austria, la empresa decide introducirse en el mercado británico en 1896. En 1911 están instalados en Nueva York y París. A pesar de que habían trasladado la fábrica en 1906 y la habían ampliado posteriormente, al cabo de siete años se había quedado pequeña ante la expansión de la empresa.

Hasta 1925 la empresa no piensa en dedicarse a la fabricación de plumas. En 1929 los ingenieros T. Kovac y C. Bako construyen el primer sistema piston-filling.

Pelikan, a pesar de la depresión económica, continua expandiéndose y abriendo mercados: Rumania en 1926, Checoslovaquia, Bulgaria, Suiza y Francia en 1931, Polonia y Yugoslavia en 1932, España e Italia en 1933. Al otro lado del océano: Brasil, Argentina y Chile.

Acierto en marketing

La compañía debe mucho de su éxito a sus campañas de marketing. Tres o cuatro veces al año se publica su revista Pelikan Blatter, en la que se puede encontrar detallada información sobre los productos de la marca.

En la gama alta de la marca se situa el modelo nº 100, lanzado en 1929 con tres variantes y disponible en color negro o verde. En 1931 se lanza otra variante, más lujosa, con detalles en oro.

En la gama baja de la marca se encuentra el Graphos, que se usa con tinta India. En 1932 sale un modelo económico, el Rappen, con un mecanismo de carga bastante simple pero eficaz.

Pelikan consigue autoabastecerse de plumines cuando en 1934 instala una nueva fábrica capaz de trabajar el metal. Las ventajas que esto supone son inmensas. Por estas fechas se crea el nº 200, llamado Auch Pelikan.

El lanzamiento del Toledo

Uno de los hitos de la compañía se produjo en 1935 con el lanzamiento del Toledo. El modelo tenía un cuerpo en plata con ornamentos en oro hechos a mano en forma de pelícanos. El modelo era costoso de hacer, y actualmente es una de las más deseadas.

En 1938 el modelo nº 100 es remodelado. El logotipo sufre también cambios, estilizándose el pelicano, disminuyendo el perfil del nido y eliminando dos de los polluelos. Las series de productos se denominan postponiendo la letra N, por nuevo. Así, el nuevo modelo se llamó 100 N.

La compañía sufre un descenso de actividad durante la guerra, y aunque sus instalaciones no fueron severamente dañadas durante el conflicto, se paralizó la actividad durante el periodo 1944-1947.

Parecía como si el reloj hubiera retrocedido 20 años, era necesario empezar de nuevo. El primer modelo relanzado fue el 100 N junto con un matching pencil, el 200.

Mejora la situación

Hacia 1951 la situación había mejorado, y se lanza una gama de productos completamente nueva. Modelos nº 400, 500, 600 y 700 (en cada uno de ellos se encontraba disponible también el matching pencil, nº 450, 550, 650 y 750 respectivamente). El nº 400 en particular fue un gran éxito.

Hasta 1955 Pelikan no entra en el mercado de los bolígrafos. Lo hace con dos modelos, el nº 355 –complemento del nº 140- y el nº 455 –del nº 400-. También se lanza un modelo para estudiantes, el nº 120.

Posteriormente, los cuerpos de los modelos serían ligeramente alargados, los turning knobs adquieren una forma más cónica. En 1957 el nº 400 es diseñado con una forma más aerodinámica.

La tentación del Parker 51

Aunque se había estado evitando la tentación de producir un clónico del Parker 51, finalmente se lanza al mercado el P1 en 1959. Los resultados no son satisfactorios, era más caro que el nº 400 y tenía una fuerte competencia con los bolígrafos.

Este fracaso revierte en un cambio en la estrategia de la compañía. Se pasa al otro extremo y se lanza un sencillo y barato steeel-nibbed cartrigde pen, denominado el Pelikano. Esta vez si se alcanza el éxito. En 1962 aparecen versiones mejoradas, con plumines de oro, y además con complemento de bolígrafo y portaminas .

Este éxito, junto con el implacable avance del bolígrafo, destruye el mercado de las plumas de alta calidad. Las ventas comienzan a descender. A principios de los 70 la empresa atraviesa serias dificultades financieras.