Waterman

La pluma ideal

Tras un fracaso con un cliente, que no pudo firmar un contrato muy importante, Lewis Edson Waterman, de profesión vendedor de seguros, se obstinó en crear una pluma que superase el problema del flujo de la tinta.

Para ello ideó un mecanismo que solucionaba este problema. Esto ocurrió en 1883 y, debido al éxito de su invento, decidió abandonar su profesión y crear su propia compañía, L.E. Waterman Company, donde él mismo empezó a fabricar la pluma ideal de Waterman.

Un amigo vio que la fabricación de su pluma ideal podría llegar a buen fin, así que le propuso publicar un anuncio en las páginas de una conocida revista.

Rápidamente se instalaron en un área de negocios de Nueva York. Para el año 1901, en el que murió Waterman, las ventas se habían incrementado notablemente. Durante el primer año de su aventura empresarial, Waterman vendió alrededor de 200 plumas, y en la fecha de su muerte se vendían diariamente unas 1.000 piezas.

El alimentador de tres ranuras inventado por Waterman no se cambió hasta unos 50 años después.

Aprovechar la marea

Waterman también tomó ventaja del despunte industrial y comercial que sufrieron los Estados Unidos a finales del siglo XIX. Mejoró la mecanización y adoptó un mayor conocimiento del trabajo y la productividad, a la vez que obtenía numerosas ventajas de la publicidad.

Comenzó su expansión en el exterior abriendo una fábrica en Montreal (Canadá) en 1900. Además, acudió a la Exposición Universal de París, donde ganó la medalla a la excelencia.

Las Waterman no sólo eran un articulo de uso de escritores y hombres de negocios, sino que llegaron a convertirse en parte del día a día.

Poco a poco fueron apareciendo en algunos modelos capuchones y cuerpos recubiertos de oro y plata. En 1905 se introdujo un clip remachado en el capuchón de la pluma. Esto originó el bien conocido Waterman clip–clap.

El modelo Safety se introdujo en 1907. Este modelo de pluma se podía llevar con gran seguridad en el bolsillo sin tener ninguna fuga de tinta.

El Tratado de Versalles

Durante la Primera Guerra Mundial, muchos soldados escribían cartas a sus novias y esposas con plumas Waterman. Cuando finalizó la guerra, el primer ministro británico David Lloyd George, firmó el Tratado de Versalles con una Waterman ideal, la pluma con mejor reputación en todo el mundo.

Waterman respondió a la famosa Duofold de Parker con una gama de Ripple Pens, un modelo exclusivo de la compañía.

Al comienzo del siglo, Waterman ya había dominado el mercado y siete de las plumas más vendidas eran de esta marca.

Para el año 1920, el resto de firmas fueron ganando terreno, aunque gracias al éxito de los sistemas de carga de palanca (Lever Fillers), introducidos a finales de 1913, la compañía aún conservó el liderazgo durante dos décadas más.

Demasiado conservadores

Su conservadurismo en la creación de nuevos modelos provocó que Sheaffer y Parker produjesen piezas más duraderas y de un material más atractivo.

La respuesta de Waterman fue el lanzamiento de la prestigiosa línea Patrician, siguiendo su característico estilo de plumas grandes.

A pesar de su éxito inicial acabaron por pasarse de moda, porque Parker, Sheaffer y Whall lanzaron sus plumas de líneas estrechas y aerodinámicas.

Waterman se resistía a adaptarse a las nuevas condiciones del mercado, lo que provocó disminución en las ventas y en la fabricación de plumas de la línea Patrician.

Los continuos ataques de la competencia hicieron que cada modelo que Waterman sacaba al mercado acababa siendo un fracaso. En 1936 la línea Patrician se fue retirando del mercado poco a poco, pero actualmente es reconocida por los coleccionistas como un modelo clásico de la era de oro de la pluma estilográfica. A pesar de ser un fracaso comercial, posee un grandioso estilo y una excelente fabricación.

La pluma de los cien años

Después de unos años de ventas más bajas, en 1938 Waterman introdujo la pluma de los cien años, con un mecanismo similar a la Patrician, pero siguiendo las líneas de la moda de la época. La pluma tenía una garantía de cien años.

La Segunda Guerra Mundial supuso un gran contratiempo para la empresa, al igual que para muchos otros negocios. Waterman lanzó otros tres modelos, pero la compañía fue decayendo.

Sumado esto a una dirección ineficaz, provocaron el cierre de la compañía en los Estados Unidos en 1954, después de 70 años de fabricación de artículos de escritura. Sólo permaneció en activo la división francesa, que se denominaba JIF-Waterman, y que a su vez se hizo cargo de Waterman Inglaterra.

La calidad y laboriosidad en el trabajo han sido las dos características fundamentales de esta marca, y aunque fueron muy conservadores en cuanto a diseños, se fabricaron artículos de mucho prestigio, muchos de los cuales son de estimado valor entre los coleccionistas.